Infidelidad y Errores Frecuentes.



La infidelidad continúa siendo la causa principal por la que muchas parejas ponen fin a su relación. Es obvio que, por lo delicado de su naturaleza, la infidelidad se suele considerar un tema tabú. Desde enfemenino queremos abrirte los ojos y mostrarte cuáles son las claves de la infidelidad. ¡Olvida los prejuicios! Vamos a hablar abiertamente sobre este problema que nos puede pasar a todos.
El portal de citas online IllicitEncounters.com ha realizado un estudio con el fin de aportar datos reales sobre lainfidelidad. En él se recoge que un 25,4% de los hombres casados y un 18,3% de las mujeres casadas ha engañado a sus parejas, al menos una vez. Las estadísiticas han sido llevadas a cabo en Reino Unido y un 19% de las mujeres británicas admite que engañarían a su pareja si ésta nunca se enterara, y un 30% de los hombres también lo haría.
Si alguna vez te has planteado engañar a tu pareja... recapacita. ¿No es preferible dejar la relación si lo que quieres es acostarte con otra persona?
Probablemente la pareja necesita algo nuevo para experimentar ambos y esto es en lo que puede ayudar Super, ya que cambia completamente la estimulación sexual y la calidad del coito, dando aire nuevamente a la pareja.

 

La infidelidad y su tratamiento

Esta página es un pequeño resumen del artículo: "La recuperación de la pareja después de la infidelidad"


La infidelidad en las relaciones de pareja tiene consecuencias devastadoras. Es la primera causa de divorcio (Hall y Fincham, 2006) no solamente en occidente sino en otras muchas culturas estudiadas (Betzig, 1989). Puede causar al traicionado angustia y le puede desencadenar ataques de furia y sentimientos de humillación (Buunk y van Driel, 1989; Daly y Wilson, 1988; Lawson y Samson, 1988) también está asociada a la depresión mayor y a la ansiedad (Cano y Leary, 2000).
No todas las parejas en las que se da la infidelidad se separan, algunas se reconcilian y continúan su relación superando el problema. El proceso de reconciliación es difícil y muchas veces es necesaria la intervención terapéutica para llevarlo a cabo. La infidelidad se considera, además, uno de los más difíciles asuntos a tratar en la terapia de pareja (Whisman, Dixon, y Johnson, 1997).
En el artículo se discute en profundidad qué se considera y qué no se considera infidelidad y se recomienda el estudio particular en cada pareja, teniendo en cuenta los criterios de los dos.
Dentro de la línea de establecer tratamientos basados en la evidencia, se están obteniendo los primeros resultados alentadores basados en estudios empíricos sobre su eficacia (Gordon, Beaucom y Snyder, 2004; Atkins, Eldridge, Baucom, y Christensen, 2005); pero dada la limitación de estos estudios, actualmente se está poniendo en común la experiencia de los profesionales, tanto clínicos como investigadores, lo que permitirá establecer métodos de tratamiento basados consensuados sobre los que se podrán continuar los estudios empíricos que los validen (Dupree, White, Olsen, y Lafleur, 2007). En todos los que consideran encuentran como elemento fundamental la propuesta de que se dé un proceso de perdón que lleve a la reconciliación.

El perdón:

El perdón es un proceso que tiene efectos saludables en la persona que perdona promoviendo su salud mental; y se recomienda a la persona que ha sufrido la infidelidad, tanto si se da la reconciliación como si no se da. Se menciona la metáfora del anzuelo de S. C. Hayes:
Quien nos ha hecho daño nos ha clavado en un anzuelo que nos atraviesa las entrañas haciéndonos sentir un gran dolor. Queremos darle lo que se merece, tenemos ganas de hacerle sentir lo mismo y meterle a él en el mismo anzuelo. Si nos esforzamos en hacerlo, lo haremos tirando de él desde el anzuelo donde él nos ha metido. Cuando hablamos de hacer algo, o pensamos en hacerlo, estamos intentado meterlo en el anzuelo. Mientras lo metemos o lo intentamos, nos quedaremos dentro del anzuelo, porque para salir nosotros tendremos que sacarle a él antes. Si salimos del anzuelo, tendremos cuidado de no estar muy cerca de él porque nos puede volver a meter en el anzuelo y si alguna vez nos juntamos tiene que ser con la confianza de que no nos va a volver a hacer daño.
Se puede afirmar que la reconciliación que se busca en la pareja después de la infidelidad tiene que pasar por un proceso de pedir perdón y perdonar. El propósito del artículo es profundizar en como se puede llevar a cabo el proceso de reconstrucción de la pareja en el contexto de la infidelidad.

La superación de la infidelidad:

Los procesos propuestos en el artículo que llevarán a la reconstrucción de la pareja son:
  1. Evaluación de la pareja y de la infidelidad.
  2. La desactivación de las reacciones emocionales iniciales.
  3. El proceso de perdón, que puede ser unilateral o bilateral. Durante este proceso se toma la decisión de separarse o de luchar por la pareja y reconstruirla. En este último caso, se pasa a la fase siguiente.
  4. La reconciliación y reconstrucción de la pareja. Con la reescritura del contrato base y el establecimiento de los métodos de control para su cumplimiento y el reestablecimiento del vínculo y el amor en la pareja.

Evaluación de la infidelidad

En la evaluación de la infidelidad Gordon y otros (2004) proponen considerar una serie de elementos que han podido influir en la aparición del affaire:
  1. Aspectos de la propia relación, como alto grado de conflicto, falta de calidez emocional.
  2. Factores externos a la relación como exceso de trabajo, persecución de alguien externo a la relación.
  3. Características del que ha sido infiel, por ejemplo, no estar a gusto con las relaciones sexuales, ira y castigo al traicionado, inseguridades hacia el mismo, trastornos de personalidad.
  4. Características del traicionado, por ejemplo, malestar en la proximidad emocional, en las relaciones íntimas, historia de su desarrollo, dificultades emocionales o conductuales a largo plazo.

El proceso hacia la reconciliación: pedir perdón y ser perdonado

En el artículo se proponen y se detallan los siguientes pasos hacia la reconciliación
  • El conocimiento y/o análisis de lo que ha ocurrido

  • El proceso de pedir perdón

  1. Reconocer que lo que hizo causó daño u ofendió al otro
  2. Sentir de verdad el dolor del otro
  3. Analizar su propia conducta
  4. Definir un plan de acción para que no vuelva a ocurrir
  5. Comprometerse con reconstruir la pareja.
  6. Pedir perdón explícitamente al otro.
  7. Restituir el daño causado.
  • El proceso de perdonar

  1. Análisis y reconocimiento del daño sufrido
  2. Elegir la opción de perdonar.
  3. Aceptación del sufrimiento y de la rabia
  4. Establecer estrategias para autoprotegerse
  5. Una expresión explícita de perdón
  • La reconciliación y la reconstrucción del amor

Finalmente, en el artículo, se hacen algunas consideraciones sobre las dificultades específicas en este tipo de problemas; en concreto aspectos éticos y de confidencialidad del terapeuta hacia los miembros de la pareja.

    "ERRORES COMUNES EN ALGUNAS MUJERES"  

- Llorar después del sexo. ¿Para que provocar un momento incómodo luego haberla pasado tan bien?

 - Preguntar si te ves gorda en medio acto. No es el momento para pedir opiniones

 - Tener una crisis de histeria después del sexo porque su compañero se quedó dormido. A ellos el orgasmo les da sueño.
 - Morder el pene durante el sexo oral

 - Fingir el orgasmo

 
 - Penetrar el ano sin preguntar o averiguar si a él le gusta ese tipo de estimulación.

 - Ir a orinar en medio del sexo, cuando la situación se está poniendo más caliente. Vayan a orinar antes para evitar esos sucesos.

 - Poner ‘peros’ para practicar nuevas posiciones o para hacer el sexo oral.

 - Tomar el pene cual si fuera una bolsita de gel y apretarlo muy fuerte.

 - Torcer sus testículos sin delicadeza

- Jugar de mujer difícil e inalcanzable para tener sexo.
   - Tumbarse en la cama como un vegetal y esperar que el hombre haga todo. Vamos chicas, un poco de iniciativa es el principio del buen final!

  
 - Negarse a hacerlo hasta que la luz esté apagada.

 - Hablar sobre cosas sin importancia que no tienen que ver con el sexo mientras haces el amor. Esas charlas son para tomar café no para el sexo.


 - Estar muy atenta a detalles insignificantes, como el teléfono, el televisor, el cerrojo de la puerta… etc. Debes concentrarte en el sexo y en lo rico que sientes, nada mas!.

 - Excitar a tu hombre y quitarte a la hora de la acción. Para nadie es bueno quedarse con las ganas.


 - Poner excusas para no tener sexo. Si no quieres, mejor di que no quieres, pero no salgas con un “me duele la cabeza” porque ya sabemos que el sexo alivia esos malestares.

 - Poner cara de asco cuando le haces el sexo oral.

 
- “Castigar” negando el sexo cuando tienes una pelea o algo.   Te estás castigando a ti misma!

 - Ponerse a limpiar inmediatamente luego del sexo. Todas necesitamos unos momentos de calma después del sexo, ellos también y si inmediatamente te levantas a recoger y limpiar lo vas a asustar.

  - Comparar su pene con otros penes que hayas conocido.


  - Hacer el amor sin ganas.

 - Pretender que tu  pareja te encuentre el punto G así como por arte de magia. Me conversalrlo entre ambos.

 - Tener sexo mientras planeas las compras que tienes que hacer luego de terminar, la comida que tienes que preparar, la ropa que hay que lavar o las llamadas que tienes que hacer.


  - Jugar de niña buena  diciendo que es una de sus primeras relaciones sexuales, cuando la lista que tiene atrás es larga.
 - Hacer un striptease  de forma tonta, inútil y poco sensual, donde se note tu inexperiencia bailando sexy. Practica antes.

 
 - Creer que el  hombre que te llevó a la cama está en deuda contigo  y te debe una relación fiel y amorosa.

  - Poner mala cara cuando el eyacula muy rápido. Trata de que tu insatisfacción no se note tan obviamente, no le hagas sentir peor de lo que ya se siente.


 - Ser demasiado inhibida en la cama. Deja que el te vea, te toque y te disfrute, tú también disfrutarás más.

 - Creer que la única
zona erógena de los hombres es su pene. Hay todo un cuerpo cargado de terminaciones sensitivas para estimular y hacerlo sentir bien.

 - Dar por hecho que sólo él tiene la obligación de comprar los anticonceptivos, especialmente los condones. Es a ti a la que cuidan más, tú también debes preocuparte por tenerlos a mano.

 - Usar ropa interior igual a la de tu abuela. Es muy cómoda si, pero cero excitante.


 - No estar depilada. No se trata solo del bikini, las piernas y axilas también cuentan. A nadie le gustan unas piernas peludas o unas axilas llenas de vellos, es poco femenino. Y con respecto al bikini, si te irrita la depilación, sólo al menos, trata de mantener el vello a un buen nivel.

 - Dar por hecho, que como él es hombre, siempre tiene ganas. No es cierto, a veces ellos tampoco están de humor para el sexo.

 - No darle piropos o decirle algo bonito. A nosotras nos encanta y a ellos también.

 -
Reprimirte en el sexo. Si has dejado de hacer cosas por creer que son muy vulgares, que no vuelva a pasar, estás en una intimidad con tu pareja y ahí todo vale.

 - Guiarlo mucho en el sexo. Está bien que le digas lo que te gusta  y lo que quieres, pero no pases la raya. También hay que dejar que ellos solos experimenten y tengan su iniciativa.

 - Planificar  el sexo. A nadie le gusta. Deja que el sexo tenga ese sabor de atrevimiento y sorpresa.

 - Seguir teniendo sexo sin ganas, lo cual se nota claramente, después de que terminaste pero él aún no. Haz un esfuerzo y muestra interés y deseo para que el también llegue al orgasmo con placer.


 - No innovar. Es bueno salpicar con cosas nuevas en la cama, y este consejo va para los dos.

 - Quejarse mucho en el sexo. Si te quejas mucho de lo que pasa en el sexo, como que las caricias no te gustan, estás incomoda, la posición te molesta, etc, terminarás matando el momento. Es necesario que te sientas bien durante el sexo pero aprende como decir las cosas, ellos tampoco son magos para saber como quieres ser tratada en el sexo.


               

 - Poner tus manos cerca del cuello del hombre para apoyarte cuando estás encima de él.  Lo vas a ahogar! Es súper incomodo para ellos, mejor apóyate directamente en la cama o  en sus hombros.

 - Nunca tener la iniciativa de empezar el sexo. A ellos les gusta, y les gusta mucho, que él empiece los juegos sexuales.

                     
   - Enojarse y reclamarle si él no tuvo una erección o la tuvo pero no pudo terminar. No te  enojes, pregúntale comprensivamente que pasó y trata de ayudarlo.

 - Decirle lo que no te gustó del sexo, luego no más de haber acabado. Eso nunca se dice en esos momentos, resérvatelo para después.

 - Criticar sus movimientos y sus maneras de expresar su excitación. Si te burlas, ríes o comentas de mala manera su forma de ser en la cama, estás perdida.

 - Creer que el tiene el deber de darte besos, abrazos y aplausos una vez que terminaste la faena. Sería  un lindo detalle, pero ellos no tienen por qué hacerlo.

 - Exagerar. Si exageras tus deseos, movimientos, gritos y expresiones será muy claro, mejor sé tu misma y expresa el placer de la forma como más te guste a ti, no a él.
 SÚPER está siempre al lado de Uds para ayudarlas  a que el sexo sea todo lo bueno que merecen.                                                             
  Y…..     recuerden que el sexo no es malo, lo malo es no informarse.   Ojalá les haya gustado o servido
 este comentario. 

"ERRORES COMUNES QUE SUELEN

COMETER ALGUNOS HOMBRES"



·         Saltarte los prolegómenos: ir directo al grano puede incomodar.

·         Besarla con brusquedad y sin sensibilidad: la pasión está bien, pero con calma.

·         Ser demasiado bruto al tocar las zonas erógenas: el clítoris es mucho más complejo que el pene.

·             Obviar las caricias: el segundo mayor órgano sexual de la mujer, sólo por detrás de la mente, es su piel.

·             Engancharse a sus pezones como un bebé: es divertido, pero antes hay que   allanar el camino jugando con la areola y el resto del seno.

·        Morderle el lóbulo de la oreja: crees que es sexy, pero puede que ella no piense lo mismo. Duele.

·           El típico chupetón en el cuello: no recomendado para mayores de 16 años.

·           Hacerlo sin afeitarte: quizá te sientas atractivo, pero pinchas.

·           No lavarte antes del sexo: no hay que ser extremista, pero la higiene es fundamental.

·           Olvidar que su cuerpo espera ser tocado: que no falten las caricias. Saldrás ganando.

·           Intentar meter tus dedos bajo su ropa interior antes de que esté preparada: no seas tan ansioso, es muy incómodo para ella.

·           Tirar el condón al suelo: qué poco glamour. Su sitio es un clínex y luego la basura.
·           El clítoris como primera opción: no es bueno despreciar los alrededores.
·           Parar justo cuando ella no quiere que pares: lo estás haciendo bien. ¡Está disfrutando!.
·           Ser torpe al desnudarla: concéntrate, quítate de la cabeza arrancar nada y no dejes de besarla. Eso lo ves en las películas, no lo copies. Delicadeza primero

·           Quitarte la ropa de forma ridícula: recuerda que delante de tí hay otra persona. De lo cómico a lo patético hay una línea muy fina.
·          Meterle un dedo en la vagina antes de que esté preparada: de impaciente profesional. Espera el momento correcto.
·          Lanzarse sin preguntar: no es cuestión de despreciar la sorpresa, pero hay que saber leer sus ojos.
·           Intentar reiteradamente y sin éxito penetrarla en la oscuridad: ella puede ayudarte, no seas vergonzoso.
·           Esperar que ella quiera hacer ‘el perrito’: darte la espalda mientras hacéis el amor puede hacerla sentir como un objeto sexual. ¡Compórtate  gentil y ganás!.

·          No empujar demasiado fuerte: empieza con suavidad y la compenetración entre los dos dirá cómo sigues.
·           Eyacular demasiado pronto: ella debe terminar primero. Aún así, no hay muchos hombres que puedan durar lo suficiente para satisfacer a una mujer que disfruta de sus estímulos vaginales y del punto G.
·           Eyacular o perder la erección al ponerse el preservativo: El primero es raro. El segundo, cuestión de práctica.
·           No hacerle caso después: pregúntale si le ha gustado.
·          No darle sexo oral cuando lo pide.  
·          Intentar obligarla para que te haga sexo oral: es muy desagradable.   
·          Respétala.
·           Intentar forzar su cabeza mientras lo hace: no te pases. Como mucho, sujeta su pelo.
·           Sujetar su cabeza tampoco vale: no es tan bestia como el anterior, pero puedes agobiarla.
·         Eyacular en su boca sin preguntar: tu semen no es un manjar.
·         Pensar que el porno es verdad: la realidad es muy distinta.
·          Poner una película porno sin preguntar: muchas cintas dan una imagen sumisa de la mujer.
·           Pedir perdón por el tamaño de tu pene (si es pequeño): ellas valoran más la sensibilidad a la hora de disfrutar.
·           Responder honestamente cuando te pregunta cómo era tu última amante: ella tiene que ser la mejor, siempre.
·           Preguntarle si quiere hacer un trío con otra chica: creerá que necesitas más. Que lo proponga ella.
·         NO  dejar que ella haga todo el trabajo: pon de tu parte y muévete un poco.
·           Intentar penetrar por detrás ‘sin querer’: el sexo anal llevo su tiempo y hay que hablarlo mucho. Tus excusas no servirán; el ‘no me he dado cuenta’ no se lo creería nadie.
·          Fotografiar o filmar vuestras relaciones: es peligroso porque das cierto poder a la persona que tiene las imágenes. Hay que estar muy seguros.
·           Caer en la rutina sexual:  poner imaginación.
·           Perder el romance: el amor tiene que estar ahí.
·           Darle cachetes en el trasero sin saber si quiere: puedes acabar con una patada en tus partes. Son cosas del cine porno, no de la realidad. Sé gentil.
·           Intentar copiar: hacerlo tal y como lo hacen en algún libro o película es poco original y no suele salir bien.
·           Jugar con su ano antes de que esté suficientemente excitada: mientras estimulas su clítoris y tienes un dedo en su vagina puedes pensar que a lo mejor le gusta que le toques ahí, pero puedes cortarle el rollo. Consulta, habla primero.

·           Gritarle al oído mientras eyaculas: prueba otro método y no des la nota.
·           Decir guarangadas  si no sabes si le gusta: un poco de lenguaje picante puede ayudar, pero consentido.
·           Tumbarte sobre ella: no la aplastes.
·           Eyacular sobre ella sin pedir permiso: es muy excitante, pero es mejor preguntar primero.
·           Eyacular sin control: si quieres ser un buen amante tienes que hacer un esfuerzo.

·           No abrazarla después del sexo: haz que se sienta especial.

·           No limpiar después del sexo: todo  lo que haya quedado sucio o revuelto debe volver a su estado de origen.
  
SÚPER, puede ayudarte en alguno de éstos pasos que no puedas solucionar. No olvides tratarla siempre con dulzura, delicadeza y sensibilidad, si  realmente quieres ser “caballero de la cama”, al menos así serás respetado y recordado.



"Probá Super y sentí el cambio" 

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